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“El secreto de la orientación docente es la confianza en los estudiantes”

“El secreto de la orientación docente es la confianza en los estudiantes”

Deisy Sandoval es una de las orientadoras que participará en el Congreso de Orientación Escolar 2018, ‘El sentido de la vida como horizonte de la práctica de la orientación escolar’, que se realizará los días 1 y 2 de noviembre en el centro de convenciones Ágora. Esta es su historia.

A sus 44 años, Deisy Sandoval atesora un compañero de vida, dos hijas, una nieta y las incontables satisfacciones que le significa el trabajo con los muchos jóvenes que han pasado por su oficina de orientación escolar en la jornada de la noche del Colegio Distrital República de Colombia.

En ese espacio, ubicado en la localidad de Engativá, Deisy ha vivido tres de los 10 años que lleva como orientadora, escuchando toda clase de historias de la que, ella misma califica, es una población víctima de la desigualdad del país.

“La mayoría de estudiantes que llegan a la noche son los que desertaron del sistema o no los recibieron en la jornada diurna por problemas académicos, familiares o actitudinales. Ellos son los que tuvieron que dejar el estudio para irse a trabajar, porque no tuvieron la oportunidad de estudiar de día”, explica con una sonrisa que, pese a lo duro de muchas de esas historias, es difícil que se le borre del rostro.

Deisy sonríe porque se sabe afortunada de sentir pasión por lo que hace, y eso se refleja en cada una de sus acciones. Así fue como su propósito se fijó en brindarles a los estudiantes un escenario más allá del de tomar clases de Matemáticas o de Física. “Acá les damos la oportunidad de experimentar otras cosas para que encuentren sentido a sus vidas”, dice.

Su día es largo; empieza a las 4 a.m. y termina a la media noche, entre atender su hogar y el trabajo en el que, asegura, no pasa un momento sin que tenga alguna satisfacción. “Todo me llena, pero en especial la receptividad de los chicos. Me encanta ver la oficina, me gusta que ellos sientan que orientación es un espacio en el que pueden ser lo que son, que no van a ser juzgados”, afirma al tiempo que, puntualiza, el secreto del éxito de su labor está en brindar un ambiente libre del juicio, del miedo y de la culpa, nada más ni nada menos que eso.

En lugar de un dedo acusador, Deisy tiene preguntas y permite que los jóvenes se las hagan; propicia las condiciones para que ellos mismos traten de responderlas y también de resolver las situaciones de su contexto.

Fue así como el año pasado la docente orientadora instó a tres estudiantes a liderar ‘Desconflicta la noche’, una iniciativa que surgió a partir de las peleas que tenían dentro del colegio y luego explotaban en sus inmediaciones.

Andrés Mauricio Godoy tiene 19 años y quiere ser médico. El décimo grado que cursa en República de Colombia lo alterna con su trabajo diurno llenando baterías de carros con los químicos que estas requieren, y que le producen fuertes dolores de cabeza. El año pasado, Andrés fue uno de los protagonistas de esas peleas, cuando terminó yéndose a los puños con un compañero por una joven que les gustaba a ambos.

Deisy lo involucró en el proyecto, junto a Sarah Sofía Mesa y Carlos Steven López. Andrés sacó tiempo de donde no tenía, entre su estudio y el taller mecánico, y fue quien resultó exponiendo la propuesta ante la Alcaldía de Bogotá, que la eligió con otras más para promover la paz y la cultura ciudadana en la localidad.

Andrés, Sarah y Carlos idearon los talleres que compartieron con los estudiantes de diferentes grados, que involucraban barbería, circo y una cartografía en la que los jóvenes reflexionaban sobre su cuerpo, su historia y su vida, con la que salieron a relucir heridas, pero también muchos talentos.

“Fue muy importante empoderar a unos estudiantes que sentían que no podían, luego verlos parados explicándoles a tantos el proyecto que pensaron y escribieron en mi computador. Y después, viéndolos motivados y emocionados diciendo que tenían taller. Fue una experiencia muy bonita”, apunta Deisy.

Y fruto de ‘Desconflicta la noche’ surgió también la cátedra ‘¿Por qué?’, un grupo de danzas y un ‘interroscas’ de fútbol, este último para los descansos. “Estábamos hablando y pensábamos: ¿por qué estos estudiantes hacen tal cosa o tal otra?, y todo era ‘por qué’.

Entonces pensé que había que darles un ‘por qué’, ya que la motivación de los chicos era baja cuando hablaban de sus vidas y del futuro; muchos estudian acá pero no saben por qué”, explica la orientadora, al tiempo que, señala, las tres iniciativas lo que hicieron fue darles alternativas diferentes a los estudiantes, “que ellos se dieran cuenta de que sí hay posibilidad de hacer otra cosa, no solo pelear o consumir sustancias sicoactivas”.

Ambas problemáticas se redujeron. Fueron muchos los jóvenes que cambiaron la agresividad y el vicio por los cotejos de fútbol y el baile, entre otras actividades.

Aun cuando los talleres de ‘Desconflicta la noche’ ya hayan terminado, al igual que el torneo ‘interroscas’, el grupo de danzas continúa y la cátedra ‘Por Qué’ está en desarrollo.

Deisy sabe que la tarea de la educación no es fácil, pero, reitera, fluye mucho más cuando se les da confianza a los estudiantes y no se les juzga. Cuando se les permite hacer las preguntas que los aquejan. Las respuestas serán, entonces, construcciones colectivas que, en el caso de esta orientadora, apuntan a la comprensión y la inclusión.

Conozca la agenda del Congreso de Orientación y Asesoría Escolar 2018, cuyas inscripciones estarán abiertas hasta el 25 de octubre en este enlace.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá Mejor para Todos.